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Economía

El Banco de España eleva la previsión de inflación al 3,4% para 2026

La revisión al alza se explica por el encarecimiento de los servicios y la energía.

Marcos Ruiz30 may. 20264 min de lectura

El Banco de España actualizó el viernes 30 de mayo sus proyecciones macroeconómicas para 2026, revisando al alza la previsión de inflación hasta el 3,4% en términos de IPC general, cuatro décimas por encima de la estimación publicada en febrero. La revisión se produce en un contexto marcado por el bloqueo del estrecho de Ormuz desde el 1 de marzo y el encarecimiento consecuente de la energía, aunque el Banco subraya que los efectos de la crisis geopolítica sobre los precios domésticos no son el único factor: la inflación de servicios —viajes, hostelería, seguros— lleva escalando desde el cuarto trimestre de 2025, antes de que comenzara la crisis de Oriente Medio.

El desglose del informe muestra una heterogeneidad que el titular no captura. La energía explica aproximadamente 1,1 puntos porcentuales del repunte, con la gasolina de 95 octanos rozando los 1,85 euros en los surtidores más baratos de las capitales. Pero la otra pieza del puzzle es estructural: el componente de servicios registró en abril una subida interanual de 1,3 puntos porcentuales frente a la media del ejercicio anterior, impulsado por alquileres turísticos, seguros del hogar y paquetes vacacionales. Este segundo factor —ajeno a Ormuz— es el que más preocupa a los economistas del Banco, porque no depende de la resolución de un conflicto geopolítico y no desaparecerá aunque el estrecho se reabra mañana.

La nota técnica publicada junto con las proyecciones es más reveladora que el propio titular. El Banco presentó tres escenarios para el año: un escenario base, que asume una reapertura parcial de Ormuz antes de septiembre; un escenario adverso, que contempla el bloqueo prolongado hasta fin de año; y un escenario de estabilización temprana, con un acuerdo diplomático antes de julio. En el escenario base la inflación cierra en el 3,4%. En el adverso alcanza el 4,1%. En el de estabilización temprana retrocede al 2,9%. La diferencia entre los extremos es de 1,2 puntos porcentuales: rara vez el Banco ha presentado un abanico tan amplio, señal de la incertidumbre real sobre la evolución del precio del crudo.

Lo que no es nuevo. El componente más persistente de la inflación española —el de servicios— lleva sin ceder desde el verano de 2024. El Banco lo señalaba ya en su actualización de octubre de 2025, antes de que la crisis de Oriente Medio existiera. Los precios de alquileres vacacionales, costes de mantenimiento de vivienda y seguros han subido de forma sostenida, y la presión turística sobre ciudades costeras e islas no da señales de moderarse. Este colchón inflacionario previo hace que cualquier perturbación externa —como el crudo— aterrice sobre una base ya elevada, amplificando su impacto final sobre los precios al consumo.

El efecto de la crisis sobre la economía real comienza a ser visible. El Banco revisó también a la baja su previsión de crecimiento del PIB para 2026, situándola en el 2,1% frente al 2,5% de la estimación de febrero. El descenso se explica por la ralentización del consumo privado —cuya respuesta al encarecimiento del carburante ya aparece en los datos de tarjetas del primer trimestre— y por la caída en pedidos industriales de empresas expuestas a cadenas de valor con alto componente de transporte marítimo. El sector turístico, que ha sido el colchón de crecimiento de los dos últimos años, muestra por primera vez en cuatro temporadas señales de enfriamiento: las cancelaciones de viajes desde mercados europeos hacia destinos españoles aumentaron un 8% en abril respecto al mismo mes de 2025.

La revisión del Banco pone al Gobierno en una posición incómoda. El paquete de 5.000 millones de euros aprobado el 20 de marzo —con bonificaciones al carburante y rebajas de IVA energético— está calculado para el escenario base. Si el bloqueo de Ormuz se prolonga, el Ejecutivo tendría que decidir entre renovar las medidas —a un coste fiscal de unos 3.500 millones de euros adicionales por semestre, según el Banco— o dejar que los precios suban. Ninguna de las dos opciones es cómoda en un año electoral que todos en Madrid miran con impaciencia.

Verificación de afirmaciones

Las afirmaciones factuales del discurso, contrastadas con verificadores independientes. Foro enlaza cada etiqueta a su fuente.

La cifra del 3,4% es la previsión de IPC general para el conjunto del año. El Banco de España publicó en paralelo datos de inflación subyacente —que excluye energía y alimentos frescos— situados en el 2,7%, significativamente por debajo. El IPC general está elevado por el componente energético, lo que lo convierte en un indicador impreciso del estado estructural de los precios. La inflación subyacente, más relevante para la política monetaria, es casi un punto inferior.

Verificación: Foro
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